- Mentol
- El frío que llega al minuto de frotar. Distrae la señal de dolor mientras dura el masaje, y ahí se acaba: al cartílago no llega.
- Alcanfor
- El calor de la pareja frío-calor, y uno de los pocos activos tópicos con uso establecido en dolor local. Nunca sobre piel rota.
- Árnica
- La planta de los golpes y los moretones, en casi todo linimento de masaje. Misma regla que el alcanfor: piel entera, siempre.
- Canela, jengibre y romero
- El trío que calienta en los bálsamos. Sube la sensación de temperatura en la zona, y por eso encaja en la rigidez vieja y estorba en la hinchazón reciente.
- Salicilatos
- La familia química de la aspirina, aplicada por fuera. Llegan del aceite de corteza de abedul o de síntesis. Quien es alérgico a la aspirina los evita.
- Colágeno hidrolizado
- En crema hidrata la piel y ahí termina: no atraviesa hasta el cartílago, por mucho que el nombre invite a pensarlo. Medio rubro juega con esa confusión.
- Colágeno tipo II
- El colágeno del cartílago articular, no el de la piel y las uñas, y este se toma. En la Unión Europea no hay ninguna declaración de salud autorizada que vincule el colágeno con las articulaciones.
- Glucosamina
- De lo más estudiado del rubro, casi siempre junto a la condroitina. La forma con más literatura es el sulfato, y no todos los productos dicen cuál usan. Los ensayos están divididos.
- Condroitina
- Componente estructural del cartílago articular, a menudo de origen marino. El ensayo GAIT, el más grande hecho sobre esta pareja, no encontró diferencia frente a placebo en el conjunto de participantes con artrosis de rodilla.
- Cúrcuma
- La planta más estudiada del grupo. Su curcumina se investiga en inflamación, con ensayos en general pequeños y un problema conocido: se absorbe mal si va sola.
- Uña de gato
- Uncaria tomentosa, liana amazónica de uso tradicional peruano bien documentado. Los ensayos en humanos son escasos, y la tradición no es prueba.
- Vitamina D y magnesio
- La respuesta más honesta a «qué vitamina me falta». El magnesio tiene declaración autorizada en la Unión Europea para la función muscular y el mantenimiento de los huesos; la vitamina D sostiene el hueso, y su déficit es común en quien trabaja bajo techo. Un análisis lo dice; una corazonada no.