- Catequinas (EGCG)
- Los antioxidantes propios del té verde, de los más estudiados en control de peso. Todo lo medido apunta a un efecto real y pequeño sobre el metabolismo, y siempre por detrás de lo que comes.
- Cafeína
- Sube el gasto de energía en reposo y quita la desgana. Del té verde es el componente que más se nota, y también el que hay que vigilar si te cuesta dormir.
- L-teanina
- Aminoácido característico del té verde: hace que el matcha se sienta distinto del café, con energía y sin temblor. Es una propiedad de la hoja de matcha, y viaja con ella en cada taza.
- Espirulina
- Alga que aporta proteína y pigmentos antioxidantes al preparado de matcha. Su papel en la taza es nutricional: suma al vaso lo que sumaría en el plato.
- Reishi (Ganoderma lucidum)
- Hongo asiático que se bebe molido o en infusión; acompaña al cacao y le pone el fondo amargo que lo separa de un chocolate corriente. Su aporte cierto está en el sabor, y el sabor es lo que sostiene la costumbre de la taza diaria.
- Inulina y fibra
- La fibra soluble llena el estómago y alimenta la flora intestinal, y de esta lista es lo poco que se nota en el hambre de la tarde. Avena, chía y fruta entera traen la misma fibra, y ahí sale mucho más barata.
- Vitaminas y taurina
- El frente del sobre de matcha suma doce vitaminas, cinco extractos vegetales y 7 g de taurina, sin nombrarlos uno por uno. Un aporte de vitaminas es nutrición corriente y se consigue igual en el plato, así que ese renglón no es la razón para comprar una bolsa.
- Maltodextrina
- El soporte soluble de casi todos los polvos del rubro: es lo que permite que se disuelvan en agua sin grumos. Aporta calorías y no es un activo, y las dos bolsas de esta categoría la llevan de primera en la lista.
- Calorías y balance
- El número que manda, y el que ninguna bolsa cambia por su cuenta: para perder grasa hay que gastar más de lo que entra, todos los días y durante meses. Un polvo puede recortar algo de ese total cuando ocupa el lugar de una bebida azucarada; el resto lo pone la comida.
- Proteína en cada comida
- Fuera del sobre y con más respaldo que todo lo anterior: sostiene la saciedad y protege el músculo mientras bajas de peso. Huevo, pollo, pescado y menestras son los alimentos que más rinden por sol, y ninguna bolsa de polvo compite con eso en nutrición.
- Agua, limón y jengibre
- Las tres estrellas del licuado casero. El agua antes de comer sí reduce lo que comes, y repartir líquidos en el día ayuda a mantener el hambre a raya; el limón y el jengibre ponen sabor y poco más.